Video Nº 3

SISTEMA NERVIOSO Y CONSCIENCIA

Este capítulo presenta las bases de esta investigación, que incluyen una explicación de nuestro sistema nervioso y de su relación con los tipos de consciencia definidos en base a los modos de funcionamiento de nuestro cerebro.

 

Percibimos el mundo exterior e interior a través de nuestro sistema nervioso. Podemos ver, escuchar, tocar, sentir, gracias a las conexiones nerviosas que se despliegan como una gran red en nuestro interior. Recibimos la información del exterior y del interior de nuestro cuerpo gracias a esta red de conexiones nerviosas. Cuando esta información es procesada adecuadamente, decimos que percibimos la realidad tal y como es.
Existe una base neurofisiológica que nos permite percibir la realidad, es decir, que nos permite tener experiencias tanto del mundo exterior como del interior de nuestro cuerpo. Nuestras posibilidades de experimentar y nuestra base neurofisiológica están estrechamente unidas.
Si una experiencia es real para nosotros es porque existe una base neurofisiológica que permite su existencia.

Nuestra corteza cerebral es como un circuito eléctrico y bioquímico donde se establecen diferentes conexiones que dan lugar a determinados funcionamientos. Mediante nuestras experiencias y nuestro aprendizaje, se van realizando conexiones neuronales en la corteza cerebral que podemos comparar con los programas que se graban en los circuitos de un ordenador. Estos programas nos aportan habilidades y herramientas para facilitar o para complicar nuestra vida.
Dentro del amplio conjunto de programas que pueden ser grabados en nuestra corteza cerebral vamos a distinguir dos tipos:
Un tipo de programas tiene un carácter intelectual y genera una gran variedad de pensamientos. Nos referiremos a ellos como programas mentales.
Otro tipo de programas produce pensamientos que casi instantáneamente generan emociones en nuestro cuerpo. A estos los llamaremos programas emocionales.
La realidad llega a nuestra consciencia tal como es si no es adulterada por los programas mentales y emocionales.
Que la consciencia está ligada a la activación de la corteza cerebral forma parte del conocimiento actual de la ciencia. Algunos investigadores han señalado también que la corteza no es la única responsable de la consciencia. Por otro lado, han sido definidos e investigados diferentes tipos de consciencia.

Hipótesis:
La red central compuesta por el SN parasimpático, el área límbica y la parte interparietal del encéfalo es la base neurofisiológica de la consciencia de Ser.
Las redes laterales, derecha e izquierda, compuestas por el SN simpático y la zona periférica del encéfalo son la base neurofisiológica de la consciencia de yo.
La existencia de dos redes laterales indica la existencia de dos tipos de consciencia de yo. Llamaremos Ego a la consciencia de yo relacionada con el canal derecho: el SN simpático derecho, y la zona prefrontal y lateral izquierda del encéfalo. La consciencia relacionada con el canal izquierdo la denominaremos Superego, con base fisiológica en el SN simpático izquierdo, y la zona occipital y lateral derecha del encéfalo.

La corteza cerebral nos da la Consciencia de yo y es la base fisiológica de los pensamientos. En el centro de la cabeza, el sistema límbico nos da la Consciencia de Ser y es la base fisiológica del estado de observación.
Al asociar estas zonas de nuestro SN central superior al SN simpático, podemos decir que ego y superego forman parte de las herramientas con las que contamos para hacer nuestra vida. Las funciones del ego se asemejan a las de un secretario que nos ayuda con la agenda y con la ejecución de las tareas, mientras que el superego es similar a un mayordomo, un jefe de protocolo que conoce el manual de instrucciones para el comportamiento adecuado.
Habíamos definido también dos tipos de programas que vamos creando en nuestros cerebros: los programas mentales, cuyo altavoz sería la voz del ego, y los emocionales: el superego.
La consciencia de Ser, asociada al sistema límbico, tiene un carácter observador, imparcial, objetivo. La consciencia de yo, asociada a la corteza cerebral, está asociada a los pensamientos, los cuales pueden generar expectativas, hacer supuestos o formular prejuicios, lo que le confiere un carácter subjetivo.

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