Meditación Nº 2

MEDITACIÓN PARA EQUILIBRAR EL SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO

Buscamos una posición cómoda en la que la espalda permanezca erguida, con la curva lumbar hacia adentro.

Colocamos las manos sobre nuestras piernas. La palma de la mano hacia arriba y los dedos bien abiertos. Estiramos bien los dedos, sentimos bien las sensaciones en las manos y luego relajamos un poco los dedos, sin que lleguen a estar flexionados o recogidos.

Respiramos muy profundamente, llenando al máximo los pulmones. La inspiración es lenta y larga y la espiración también. Sentimos cómo se mueven los pulmones, las costillas y el diafragma.

Al inspirar abrimos bien el pecho, expandimos a nivel de los hombros. Sentimos el cuello, sentimos nuestra cabeza, buscamos su posición de equilibrio. Acercamos ligeramente la barbilla al cuello, como si sujetáramos con nuestra barbilla y nuestro pecho una naranja.

Unimos las puntas de los 5 dedos de la mano derecha y los colocamos en la parte superior de nuestra cabeza, en la fontanela. Presionamos un poquito y sentimos esta zona. Ahora colocamos la lengua en el fondo del paladar. Sentimos el fondo del paladar y la raíz de la lengua.

Sentimos el eje central de nuestra cabeza, que pasa por estos dos puntos que estamos percibiendo.

Ponemos ahora la atención en el área límbica, que está a unos 4 o 5 cms de nuestra fontanela. Sentimos la zona donde apoyamos nuestros dedos y el espacio hacia abajo, dentro de nuestra cabeza hasta llegar al área límbica, donde hay silencio y quietud.

Relajamos la lengua, volvemos a apoyar la mano derecha sobre la pierna.

Sonreímos. Con la atención en el área límbica, a la que llamaremos “sahasrara” (sajasrrara), sentimos el efecto de la sonrisa en nuestro rostro, en nuestro cuello y en nuestro corazón.

Desde el sahasrara percibimos el lado izquierdo de nuestro cuerpo. Sentimos el espacio desde la columna vertebral hacia la izquierda.

Inclinamos lentamente la cabeza hacia la derecha y sentimos el estiramiento que se produce a la izquierda de nuestra columna. Respiramos profundamente, expandiendo, disfrutando de este estiramiento que nos permite sentir mejor nuestro interior. Volvemos la cabeza a la posición vertical.

El órgano principal de nuestro lado izquierdo es el corazón, ponemos nuestra mano derecha en el corazón. Respiramos profundamente sintiendo como nuestro pulmones masajean el corazón. El sistema nervioso simpático izquierdo está relacionado con nuestras emociones. La mano que tenemos sobre el corazón la dirigimos hacia la Madre Tierra y deseamos que la Madre Tierra absorba las emociones que no necesitamos.

Con la atención en el sahasrara, en el área límbica, percibimos las sensaciones en la palma de la mano izquierda. Percibimos si se producen cambios en la sensación de temperatura, si notamos que se refresca es señal de que nuestro lado izquierdo se está descargando y equilibrando. También estamos atentos a otro tipo de sensaciones como cosquilleo o pulsaciones que son indicaciones directas de la actividad de nuestro sistema nervioso.

Volvemos a colocar la mano derecha sobre nuestra pierna.

Desde el sahasrara, atención centrada en el área límbica, sentimos el lado derecho de nuestro cuerpo.

Inclinamos lentamente la cabeza hacia la izquierda y sentimos el estiramiento que se produce a la derecha de nuestra columna. Respiramos profundamente,

expandiendo, disfrutando de este estiramiento que nos permite sentir mejor nuestro interior. Volvemos la cabeza a la posición vertical.

El órgano principal de nuestro lado derecho es el hígado, ponemos nuestra mano izquierda en el hígado, que se encuentra en la parte baja de nuestras costillas. Respiramos profundamente sintiendo como nuestro diafragma masajea el hígado. El sistema nervioso simpático derecho está relacionado con nuestra capacidad de acción, regula el aspecto físico y el mental. La mano que tenemos sobre el hígado la dirigimos hacia arriba, hacia el aire y deseamos que el aire refresque nuestro exceso de actividad mental.

Con la atención en el sahasrara, en el área límbica, percibimos las sensaciones en la palma de la mano derecha. Percibimos si se producen cambios en la sensación de temperatura. También estamos atentos a otro tipo de sensaciones como cosquilleo o pulsaciones.

Volvemos a colocar la mano izquierda sobre nuestra pierna.

Colocamos los cinco dedos de la mano derecha sobre la cabeza, lengua en el fondo del paladar, y percibimos, desde la fontanela, pasando por el área límbica, raíz de la lengua, interior de cervicales, la columna hacia abajo hasta llegar al hueso sacro, donde estamos sentados.

Bajamos la mano y la ponemos con la palma hacia arriba en zona central de nuestro cuerpo, apoyada sobre nuestras piernas.

Deseamos que nuestra energía fluya por el canal central, por el sistema nervioso parasimpático, que se ocupa de nuestro aspecto existencial, que nos da nuestra conciencia, el sentimiento de ser. Vamos elevando la mano por delante de la columna vertebral, sintiendo las sensaciones en la palma de la mano y en nuestro interior. Subimos hacia el ombligo. Hacia el corazón. Hacia el cuello, pasamos por delante del rostro. Y ahora elevamos la mano por encima de nuestra cabeza con la palma dirigida hacia nuestra fontanela.

Percibimos las sensaciones en la mano y en la cabeza.

Volvemos a poner la mano en la parte inferior de nuestro canal central y repetimos dos veces la acción y el deseo de que se eleve nuestra energía de la vida, la energía Kundalini.

Con la atención en el sahasrara, en el área límbica, hacemos un scaner por todo nuestro cuerpo para percibir el cambio.

Ahora toda nuestra atención reposa en el sahasrara, en este punto de quietud y silencio. Disfrutamos del silencio interior.

Please follow and like us:
error

No hay comentarios

Agregar comentario