Meditación Nº 4

MEDITACIÓN CON AFIRMACIONES PARA PERCIBIR NUESTRO SER.

Buscamos una postura confortable, sentimos que nuestra espalda está erguida, tónica.

Respiramos profundamente, nos expandimos.

Las manos apoyadas en las piernas, palma de las manos hacia arriba y dedos bien estirados.

Ponemos la atención en la respiración, nos sentimos por dentro.

Poco a poco vamos hacia el interior, situando nuestra atención en el área límbica. Para que sea más fácil vamos a poner los cinco dedos en la fontanela, en lo alto de la cabeza, y la punta de la lengua en el fondo del paladar. Sentimos bien estos dos puntos y sentimos el eje central dentro de nuestra cabeza que une estos dos puntos.

Sentimos la zona del área límbica, relajamos la lengua, bajamos la mano.

Seguimos percibiendo la zona del área límbica buscando nuestro punto de quietud, de silencio.

Ponemos la mano en la frente, suavemente, sentimos el contacto de la mano con la frente; masajeamos y sentimos el interior de la frente. Poco a poco vamos despegando la mano de la frente percibiendo las sensaciones y nuestra atención va en sentido contrario de la mano. Nuestra atención va profundizando hacia el área límbica. Percibimos las sensaciones en la mano, en la frente y en área límbica.

Bajamos la mano y percibimos las sensaciones en el interior de la cabeza. Vamos buscando la quietud, deseando que nuestra atención se asiente en el área límbica.

Ponemos la mano derecha en el corazón. Sentimos las sensaciones en la mano y en el corazón. Podemos sentirlo desde el área límbica, como si observáramos desde el área límbica y desde ahí miramos hacia abajo, hacia nuestro corazón.

Sentimos nuestra presencia, sentimos nuestro corazón. Vamos separando la mano, poco a poco, y la atención va hacia adentro. Sentimos el corazón, y más profundo hasta la columna vertebral.

Volvemos a poner la mano en el pecho y sentimos la unión entre nuestro corazón y nuestro cerebro. Vamos a desear sentir esta conexión, deseamos que nuestro Ser se exprese a través de nuestro corazón en nuestro cerebro.

Comenzamos nuestro dialogo interior, nos preguntamos: “¿Soy algo más que este cuerpo, estos pensamientos y estas emociones? ... ¿Soy yo el Espíritu? ¿Soy yo el Ser?” Repetimos esta pregunta en el nuestro interior y sentimos cómo resuena: “¿Soy yo el Espíritu?” Nos sentimos, nos percibimos en el corazón y también sentimos que estamos centrados en el área límbica.

Ahora bajamos la mano a la zona baja de las costillas, en el lado izquierdo, en la zona del estómago. Presionamos un poquito para sentir bien esta zona. Aquí vamos a preguntarnos: “¿Existe en mi interior una sabiduría que me indica el camino? ¿Soy yo mi propio maestro?” Interiormente repetimos esta pregunta, también podemos hacerlo con nuestra propias palabras: “¿Existe en mi interior la sabiduría necesaria para vivir la vida?”

Respiramos profundamente, nos sentimos por dentro.

Ahora bajamos la mano a la zona abdominal inferior izquierda, cerca de la ingle y aquí vamos a decir: “Deseo percibir la realidad tal y como es. Deseo tener el conocimiento de lo que es auténtico”. Sentimos esta zona por dentro, y sentimos hasta el hueso sacro. Percibimos desde el hueso sacro hasta el área límbica. “Deseo percibir la realidad tal y como es. Deseo tener acceso al conocimiento interior de lo que es auténtico”. “Deseo que se manifiesten todas mis cualidades interiores”.

Ahora vamos a volver a subir la mano a la zona del estómago. Atención en el área límbica y en el interior de nuestro cuerpo en la zona donde está la mano. Aquí vamos a afirmar: “Yo soy mi propio maestro”. Decimos con la atención en nuestro interior y en nuestra área límbica: “Yo soy mi propio maestro”.

Volvemos a poner la mano en el corazón, respiramos profundamente, sonreímos. Interiorizamos la atención hacia el corazón y la columna vertebral. Aquí decimos: “Yo soy el Espíritu. Yo soy algo más que este cuerpo y esta mente. Yo soy el Espíritu”. Lo repetimos en nuestro interior sintiendo cómo resuena.

Subimos nuestra mano derecha a la parte izquierda del cuello y masajeamos un poquito. Inclinamos oreja derecha hacia el hombro, después giramos: nariz hacia el hombro derecho. Percibimos el estiramiento en toda esta zona y aquí vamos a decir: “Yo no soy culpable de nada. Yo soy el Espíritu y no me identifico con los rollos de la mente. No soy culpable de nada, la culpa es una idea mental. Yo no soy culpable de nada”. Deshacemos el giro y la inclinación. Sentimos bien el interior de la garganta, respiramos bien.

Ahora ponemos la mano derecha en la nuca. Masajeamos un poquito y llevamos ligeramente la cabeza hacia atrás. Aquí decimos: “Si me ha liado mi mente, si he cometido errores, consciente o inconscientemente, pido perdón. Pido perdón por cualquier error que haya cometido. Por cualquier lío que haya hecho mi mente, pido perdón”. Volvemos a poner la cabeza vertical. Bajamos el brazo, apoyamos la mano en la pierna para descansar un poquito.

Sentimos nuestro área límbica. Apoyamos la mano en la frente. Ponemos un poquito el peso de cabeza en nuestra mano, y aquí vamos a decir: “Perdono todo a todo el mundo. Mi ego es el que lo lía, pero mi Ser perdona todo. Perdono todo”. Vamos hacia el área límbica, bajamos la mano y buscamos nuestro silencio interior, nuestra paz.

Estiramos muy bien los dedos de la mano derecha y la palma de esta mano la apoyamos en la parte superior de la cabeza, en la zona de la fontanela. Tenemos los dedos estirados para que este contacto de la palma de nuestra mano con la cabeza sea mejor. Vamos a hacer un masaje circular en el sentido de las agujas del reloj. Sentimos cómo se desplaza el cuero cabelludo. Sentimos muy bien toda esta zona que masajeamos y su continuación hacia el área límbica. Aquí decimos: “Deseo sentir mi conexión con el mundo que me rodea. Deseo dejar de sentirme aislado y percibir la conexión con otros seres vivos, con la fuente de la creación, con los procesos vivientes. Deseo sentir la conexión con el mundo. Deseo vivir desde mi Ser, mi Ser siente esta unión”.

Levantamos la mano unos cinco o diez centímetros por encima de la cabeza y percibimos las sensaciones en la mano y encima de la cabeza.

Bajamos el brazo y nuestra atención queda en la parte superior de la cabeza y hacia el área límbica.

Sentimos nuestro interior y nos damos cuenta de los cambios. Mantenemos la atención en el área límbica, tenemos cuidado de no irnos a la zona de la frente. Permanecemos en nuestro espacio de silencio y quietud.

Sentimos las sensaciones en el interior de nuestro cuerpo y también en las manos y encima de la cabeza.

Unimos nuestras palmas de la mano, agradeciendo esta experiencia y poco a poco vamos saliendo de la meditación.

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4 Respuestas

  1. Avatar
    Gracias por esta maravilla de meditación que nos brindáis, es divina!!!!. Estoy deseosa de tener el libro, porque realmente siento que tiene un enorme contenido muy valioso para cualquier persona. Gracias.
    • María Teresa
      ¡Hola Mª Ángeles! Nos alegramos mucho. ¿Vives en Granada? Para más información puedes escribir a blazquezmariateresa@gmail.com Un abrazo
  2. Avatar
    Gracias Maite, una vez más esta meditación me llena de armonía y me ayuda a encontrarme con mi ser y con toda la creación . Una maravilla. Un abrazo.
    • María Teresa
      ¡Hola Carmen! Gracias por tus palabras. Este verano grabaremos más meditaciones. Estamos creando el material para la escuela de meditación virtual con plataforma moodle. Feliz verano!

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