Video Nº 4

MODOS DE FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

En el capítulo 3 del libro ¿En la mente o en el Ser? presentamos el instrumental que nos permite realizar la investigación sobre nuestro interior.

Para experimentar con nuestro sistema nervioso y sus diferentes posibilidades de actuación vamos a comenzar definiendo estas posibilidades en términos fácilmente identificables: hablaremos de modos de funcionamiento.

Los modos de funcionamiento básicos de nuestro sistema nervioso los hemos denominado:

Modo pensar.

Modo observar.

Modo percibir.

Modo silencio.

Cada uno de ellos tiene a su vez variantes dentro de su propia función. Vamos a hablar brevemente de cada uno de ellos.

El modo pensar, como su nombre indica, hace referencia a los pensamientos. Es un modo ampliamente utilizado y fácil de identificar.

Su base fisiológica se encuentra en la corteza cerebral, es decir la corteza cerebral es la base fisiológica de los pensamientos y de la consciencia de YO, que también se suele denominar ego. Un detalle: hay dos hemisferios cerebrales, hay programas mentales y hay programas emocionales, es decir esta consciencia de YO, tiene dos aspectos.

Esto es algo que podemos experimentar. ¿cómo? poniendo en marcha otro modo de funcionamiento: El modo observar

Cuando esta función se activa nos damos cuenta de que podemos observar los pensamientos. Por tanto hay una parte de nuestro SN central superior que piensa y otra que observa.

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El modo de actuación que pone de manifiesto que el modo pensar no es el único es el modo observar.

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Lo más frecuente es que nos identifiquemos con esta consciencia de Yo (el ego, la mente) y modo observar ayuda a que nos demos cuenta de que tenemos una consciencia no mental de lo que somos.

A esta consciencia que observa la hemos denominado consciencia de Ser.

Todo esto es sencillo de investigar, y es algo de lo que han hablado previamente muchos autores.

La base fisiológica del modo observar puede ser ubicada en el sistema límbico: sistema asociado con el estado de vigilancia, esto es algo que se sabe a raíz de investigaciones médica. Además, es algo que podemos constatar con nuestra propia investigación, es relativamente sencillo constatar cómo al poner la atención en el área límbica, facilitamos el funcionamiento del modo observar. En el último capítulo titulado “tu propio experimento” presentamos un protocolo para facilitar poner la atención en el área límbica.

En el centro de la cabeza, el sistema límbico nos da la consciencia de Ser y es la base fisiológica del estado de observación.

EXTRACTOS DEL LIBRO:
El modo pensar, como su nombre indica, hace referencia a los pensamientos. Es un modo ampliamente utilizado y fácil de identificar. Su base fisiológica se encuentra en la corteza cerebral, donde a partir de la experiencia y el aprendizaje se van creando programas mentales y emocionales. Por tanto, el modo pensar es el reflejo de la actuación del ego y el superego.
El modo pensar es una herramienta para nuestra vida cotidiana. Forma parte de la evolución especial que ha tenido lugar en el cerebro de los seres humanos. Utilizado de manera equilibrada, con dominio sobre su funcionamiento, ofrece una ayuda para llevar a cabo nuestras necesidades básicas en la vida. Utilizado de manera desequilibrada es una fuente de trastornos y sufrimiento.
Hemos desarrollado también una terminología para variantes del modo pensar que se producen cuando hay un desequilibrio. A continuación ponemos dos ejemplos:
- Modo pensar tipo reaccionar. Esta es una variante del modo pensar en la que se produce agitación dentro de nuestra mente y también en el cuerpo. Esta agitación o reacción es causada por un torrente de pensamientos y emociones que nos impide ver con claridad los hechos. En diplomacia se aconseja que ante un estado de este tipo nos retiremos educadamente y no tomemos ninguna decisión hasta que este estado de reacción haya desaparecido.
- Modo pensar tipo dispersión. Es otra variante del modo pensar que refleja un mal funcionamiento del mismo. Aquí se lanzan pensamientos de los que no somos conscientes y entramos en un estado casi onírico. Este modo puede ser considerado como un estado de relajación que lleva asociado un nivel de atención muy bajo. No es aconsejable utilizar este modo cuando realizamos una investigación, tanto del mundo exterior como el interior.El modo de actuación que pone de manifiesto que el modo pensar no es el único es el modo observar.
Cuando esta función se activa nos damos cuenta de que podemos observar los pensamientos.
Por tanto hay una parte de nuestro SN central superior que piensa y otra que observa.

El modo observar ayuda a deshacer la identificación que tenemos con nuestra mente (ego, superego, modo pensar) y a descubrir una consciencia no mental de lo que somos. A esta consciencia que observa la hemos denominado consciencia de Ser.
La base fisiológica del modo observar desde el punto de vista de los resultados de las investigaciones médicas puede ser ubicada en el sistema límbico: sistema asociado con el estado de vigilancia. Desde el punto de vista de la investigación que uno mismo puede realizar en su interior, es posible constatar que el modo observar funciona con más facilidad cuando centramos la atención en el área límbica.
El modo observar permite la observación de lo que ocurre a nuestro alrededor y también en nuestro interior. Cuando esta se dirige a nuestro interior vamos a denominarla Modo observar tipo introspección.

El modo observar tipo introspección
nos permite revisar el producto del modo pensar.

Nos da la posibilidad de escuchar los pensamientos de manera imparcial y ver si se ajustan o no a la realidad. Es como cuando repasamos la programación que hemos realizado en un ordenador y descubrimos lo que funciona bien y lo que no. Así, la creación de programas mentales y emocionales bajo la supervisión del modo observar tipo introspección garantiza su calidad. También un uso a posteriori del modo observar puede permitir detectar los programas que precisan cambios. Esta capacidad de observación unida a la plasticidad de nuestro cerebro ofrece la posibilidad de realizar cambios en nuestro modo pensar.
El modo percibir hace referencia a la consciencia corporal.

El modo percibir nos permite ser conscientes de las informaciones que llegan desde las diferentes partes de nuestro cuerpo a nuestro SN central superior.
La propiocepción es uno de los sentidos que nos aportan este tipo de información. El sistema propioceptivo está formado por receptores sensoriales que informan sobre la posición de las diferentes partes de nuestro cuerpo. También incluiremos en este modo percibir los receptores sensoriales que nos informan de otras características como la temperatura, la presión o la vibración dentro de nuestro cuerpo; tanto si están referidos a sensaciones en el interior del cuerpo como en la superficie.
Las diversas informaciones que llegan a nuestro SN central superior desde las diferentes partes de nuestro cuerpo pueden ser conscientes o inconscientes; es decir, pueden llegar o no hasta nuestra consciencia. En un estado en el que predomina el modo pensar, únicamente llegarán a nuestra consciencia informaciones de gran intensidad, las que la propia sala de control decide que es preciso que lleguen. En un estado en el que una parte de nuestra atención está dirigida a potenciar el funcionamiento del modo percibir, llegan a nuestra consciencia informaciones sobre nuestro estado interior que sin la especial actividad de este modo serían inconscientes. Aprender a utilizar el modo percibir implica hacernos conscientes de la presencia de sensaciones en nuestro cuerpo que antes también existían pero que no llegaban a nuestra consciencia.
Para percibir no es preciso pensar. La percepción a lo largo del desarrollo individual tiene lugar antes de la aparición del modo pensar. Un bebé comienza a percibir antes de conocer las palabras que definen cada sensación.
La utilización del modo percibir junto con el modo observar permite que llegue a nuestra consciencia la información real del mundo exterior y también del mundo interior. La correcta utilización del modo pensar junto al modo percibir permite etiquetar y definir lo que percibimos para así podernos comunicar. Por ejemplo, puede permitirnos describir los resultados de una experiencia interior.
Cuando el modo pensar se apaga se enciende el modo silencio.

El modo silencio guarda relación con el modo observar y con el modo percibir. La observación de los pensamientos hace que vayan perdiendo intensidad y finalmente se desvanezcan. Este hecho es fácil de experimentar. Por otro lado, cuanta más atención ponemos en lo que percibimos, menos atención ponemos en lo que pensamos. Cuando retiramos la atención de los pensamientos, estos también tienden a desaparecer. Por tanto, el funcionamiento intenso de los modos observar y percibir favorece la aparición del modo silencio.
La consciencia asociada al modo silencio recibe la información del mundo exterior y el interior sin ningún tipo de adulteraciones o filtros, es decir, percibe la realidad. Recordemos que esta adulteración en la información es creada por la incorrecta utilización del modo pensar, modo que está apagado cuando funciona el modo silencio.
Los modos pensar, observar y percibir son fáciles de experimentar, el modo silencio no tanto. En este punto el lector puede verificar si es algo que ha experimentado, y por tanto su existencia es una evidencia, o si por el contrario carece de esa experiencia, en cuyo caso la existencia de este modo ha de ser considerada como una hipótesis.

EL SER, EL EGO Y EL SUPEREGO

En el estado descrito al comienzo del libro, el modo observar funcionaba espontáneamente de manera muy intensa y me permitía investigar las características de lo que podíamos denominar la voz del ego y la voz del superego. En este estado predominaba también el modo silencio, de manera que me resultaban muy evidentes los momentos en los que este silencio era roto por la voz del ego o del superego. Recuerdo que me resultaba muy divertido darme cuenta de cómo entraban el ego y el superego con sus “Tal vez…” y sus “Quizás…”, con sus dudas y con sus agobios. Los observaba como si estuviera en el cine, sin identificarme.
Al perfilar las características del ego y del superego, podemos encontrarles diferentes facetas, diferentes estilos en función de la situación, como si cada uno de ellos pudiera interpretar distintos papeles en función de las circunstancias. Vamos a denominar personajes a estas facetas creadas por las diferentes utilizaciones de los programas mentales y emocionales.
Ego y superego, al igual que el sistema nervioso simpático con el que están relacionados, tienen como función ayudarnos a hacer nuestra vida. Son herramientas a nuestra disposición que nos ayudan en diferentes facetas de nuestra vida. Nuestra consciencia de Ser, relacionada con el sistema nervioso parasimpático, es la encargada de gestionarlas.
Se puede dar la siguiente disfunción: que la consciencia de Ser sea anulada, y que el ego y el superego tomen el control. Cuando esto ocurre, identificamos lo que somos con la voz del ego y/o con la del superego.
Cuando experimentamos la diferencia entre la función y la disfunción descritas previamente, una manera de describir esta experiencia es realizando una definición de la diferencia entre cerebro y mente, entre actividad cerebral y actividad mental. Cuando el ego y el superego salen de los límites del funcionamiento del cerebro, crean a nuestro alrededor una burbuja de pensamientos y emociones que nos aísla de la realidad. La actividad mental se definiría como el resultado de la actividad del modo pensar controlada por el ego y el superego que crea esta burbuja. Es decir, cuando el ego y superego salen de los límites del funcionamiento del cerebro crean la mente. Así, dentro del conjunto de actividades y procesos cognitivos, el término actividad cerebral haría referencia a la actividad funcional y el término actividad mental a la disfuncional.
Esta distinción no existe actualmente en la medicina, donde se considera que la función nerviosa da lugar a la actividad mental, o que las funciones mentales son la expresión del funcionamiento de las estructuras cerebrales.

MÉTODO CIENTÍFICO
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La expresión “tener la mente abierta de un científico” hace referencia al estado del científico que investiga sin estar dominado por los pensamientos que genera su mente. El científico se mantiene observando los resultados de su experimento sin dejarse influir por las expectativas o los prejuicios que pueda generar su modo pensar, y así es capaz de establecer conclusiones objetivas, imparciales. El científico se sitúa en su consciencia de Ser y desde ahí investiga.
Método científico, al igual que términos como mente, ego o superego, precisa de la especificación del concepto para el que aquí lo utilizamos. El método científico, en cuanto metodología, hace referencia únicamente al modo pensar; aquí nos interesa el término según su origen etimológico: (meta: hacia, odos: camino; scientia: conocimiento), camino hacia el conocimiento.

En su esencia, el método científico busca crear un camino que no nos aparte de la realidad y que nos permita adquirir nuevos conocimientos.
Con el término método científico haremos referencia al método que nos permite utilizar correctamente nuestro cerebro para investigar la realidad.

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