Video nº 5

RESULTADOS

Este capítulo presentamos los resultados de la investigación de las diferencias entre vivir en la mente y vivir en el Ser. A continuación presentamos algunos ejemplos.

 

Los estados: vivir en la mente y vivir en el Ser se reparten un mismo pastel. Cuanto más pastel come uno menos deja al otro. Podemos estar a nivel de la mente al cien por cien o a nivel del Ser al cien por cien. Lo más habitual es tener un cierto porcentaje de ambos, que además va variando de un día a otro, o incluso en el mismo día.
Los síntomas de vivir en el Ser están en su mayoría relacionados con el aumento del funcionamiento de los modos observar y percibir, que a su vez facilitan la aparición del modo silencio. Otra parte de estos síntomas está relacionada con la mejora general del funcionamiento del sistema nervioso, que lleva consigo una facilitación de funciones como la respiración, la postura, la digestión y la gestión de la energía. Esta mejora es propiciada por la disminución de la actividad del modo pensar, o también podríamos decir que es favorecida por la mejor gestión en la utilización del modo pensar gracias a la activación del modo observar tipo introspección.
Cuando el modo observar no está activo, el modo pensar puede generar burbujas de ilusión. Las hemos definido como el producto de la actividad cerebral ilusoria, a la que también hemos definido como actividad de la mente. Algunos de los síntomas relacionados con la incorrecta utilización del modo pensar que alimentan la existencia de la mente son:
Identificación con lo que pensamos. Sensación de ser el yo autor de los pensamientos. La voz de los pensamientos y lo que sientes que eres tú se funden.
Existencia de un ruido mental. Cuando el modo pensar funciona de manera descontrolada se percibe dentro de la cabeza un ruido causado por los pensamientos que no puedes controlar. En otras ocasiones sentimos nuestro yo como creador y controlador de los pensamientos, y nos sentimos partícipes de ese ruido mental.
Predominio de la subjetividad. Todo lo que sucede es visto bajo la perspectiva de nuestra forma de pensar. Vivimos escuchando lo que la mente nos dice. Por un lado, todo es pasado por un filtro de opiniones, valoraciones, juicios, etc. Por otro, a partir de los hechos, la mente crea expectativas (función del ego), y saca del archivo prejuicios y condicionamientos (función del superego). Este producto de la actividad mental nos dificulta distinguir la realidad y ser objetivos.
Cuando vivimos en la mente continuamente estamos generando una proyección o imagen de cómo deberían ser las cosas.
Cuando vivimos en el Ser vemos las cosas tal como son.

Cuando vivimos en el Ser se combinan las sensaciones de no hacer nada y de no dejar nada sin hacer. Desde la mente esto es una paradoja, pues la mente, el ego y el superego se creen “los hacedores” y además fijan una lista de tareas difícil de cumplir en su totalidad, por lo que nos producen una sensación de que dejamos cosas sin hacer. Desde el Ser esta afirmación sí se entiende: el no hacer nada es debido a que desde el Ser las acciones se perciben sin autoría, y no dejas nada sin hacer porque no estás dentro de un programa en el que continuamente has de alcanzar objetivos, por tanto no existen pensamientos que te digan que estás dejando cosas pendientes.
Cuando tuve la experiencia de vivir con un alto porcentaje de Ser me sorprendía de lo que se suponían eran mis propias acciones. En ellas había un orden y una creatividad que no sabía de dónde salían.
Se produjo un gran cambio en la utilización del modo pensar, desaparecieron los pensamientos inútiles, y así se hacían mejor las cosas y disfrutaba de ello.

Vivir desde nuestra mente y vivir desde nuestro Ser son dos maneras diferentes de ver y percibir el mundo que nos rodea. Desde la mente miramos hacia fuera, sentimos que los problemas están fuera; nuestra mente tiene una gran habilidad para buscar razonamientos que responsabilicen o culpen a los demás de lo que nos ocurre. Desde el Ser, miramos hacia fuera pero también hacia dentro; observamos los hechos y observamos las reacciones que estos producen en nuestro interior.
A medida que vamos desarrollando el modo observar y aumentando el porcentaje de vivir en el Ser nos es más fácil detectar los problemas que en realidad están en la mente, que son creados por ella. Cuando el porcentaje de Ser es alto, incluso puede desaparecer el concepto “problema”; las situaciones se viven sin sensación de conflicto. La razón es que es la mente quien crea esos conflictos: se produce un conflicto de intereses entre lo que quiere la mente y lo que está ocurriendo en realidad.

El resultado de esta investigación, expresado en términos de los modos de funcionamiento descritos, aporta información acerca de cómo aumentar nuestro porcentaje de vivir en el Ser.
Desarrollar el modo observar permite arreglar el modo pensar y favorecer el modo percibir. A medida que el modo observar se establece, aparecen los modos silencio y entender, que están asociados a estados con un alto porcentaje de vivir en el Ser.

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